Choque de valores

Cuando te inicias en el mundo de los Recursos Humanos, puedes provenir de titulaciones muy diversas  (psicología, relaciones laborales, derecho, etc.) y, tras haber llegado de una forma directa o indirecta a decantarte por la gestión de personas dentro de las organizaciones, decides completar tus estudios ampliando tus conocimientos con formación de postgrado o cursos especializados.

En esta formación, te presentan la versión más positiva de esta área. Recursos Humanos es un área estratégica que aporta valor a la organización y que se encarga de alinear a los profesionales con las metas organizativas, desarrolla y moviliza a las personas para cumplir los objetivos, mejora la comunicación transmitiendo confianza, y un largo etcétera.

Lamentablemente, la realidad existente en muchas empresas no encaja del todo con esta visión optimista que se nos ofrece en la teoría. Cuando pasas a la práctica ahondas, poco a poco, en la cara menos amable de los Recursos Humanos, descubriendo que, quizá, nos vendieron un poco de humo en aquellas clases y que toca enfrentarse a la verdad.

Podemos exponer multitud de ejemplos de pequeñas imposiciones empresariales en el día a día que debemos ir bandeando y que son la cara “b” de lo estudiado sobre el papel. Por ejemplo, te pueden exigir silencio en contra de tu opinión de que la comunicación es la base de la confianza, se aprueban subidas salariales personalizadas que potencian la falta de equidad y la desmotivación (en contra de tu propuesta de compensación alineada con la estrategia del negocio), se establecen normas de control cada vez mas estrictas opuestas a tu planteamiento de potenciar la flexibilidad y la autonomía basada en la responsabilidad, etc.

En esta realidad cotidiana, tu imagen inicial de los Recursos Humanos se va difuminando pero asumes esas pequeñas renuncias por dos motivos principalmente. Uno, porque es complicado, en muchos casos, cambiar la cultura empresarial (o de ciertos empresarios más bien) y dos, porque, a pesar de todo, hay otras muchas cosas que sí estás consiguiendo y esos pequeños logros te empujan a seguir adelante.

Sin embargo, hay veces que te enfrentas a una determinada situación o petición concreta que te pone entre la espada y la pared, encontrándote ante exigencias que contradicen tus principios y valores personales. Digamos que Recursos Humanos es un departamento muy expuesto, en ocasiones, a servir a intenciones o propósitos no muy éticos o adecuados.

Y es en estos casos, cuando te enfrentas a determinadas peticiones,  donde cobran importancia los valores personales. Estos residen en la voluntad y se demuestran en tu conducta ante las distintas circunstancias que la vida te plantea.

Si, desde tu posición, te exigen contribuir a intereses o propósitos que no compartes, mi propuesta es:

–          En primer lugar, defender tu posición acerca de cómo hacer las cosas de manera adecuada, argumentándola convenientemente y explicando las consecuencias y resultados positivos de lo que para ti es el modo correcto en que se debe proceder.

–          En segundo lugar, si tus argumentos no son estudiados ni tu propuesta aprobada y  te exigen una “lealtad” mal entendida (forzada y basada en el miedo) y una determinada actuación en contra de tus principios, sólo cabe tomar una decisión muy personal: Renunciar a tus valores y principios o ser fiel a los mismos, aunque ser fiel a ti mismo  conlleve irremediables consecuencias negativas para ti.

A pesar de su importancia, y al igual que ocurre con la cara “b” de los Recursos Humanos, los valores universales como Honestidad e integridad, responsabilidad y respeto no suelen enseñarse tampoco en las escuelas de negocios. Los valores personales se forjan habitualmente en la familia y los vas asimilando a lo largo de la vida, siendo los que motivan tus decisiones cotidianas.

Son tus valores personales los que te definen como persona por lo que es importante recordar que “Si pierdes la lealtad hacia ti mismo, lo pierdes todo”.

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1 comentario

  1. Me ha ENCANTADO Reyes, y me siento muy identificada… pero estoy convencida de que entre todos los que hemos sido leales con nosotros mismos, estamos en lo cierto… no se puede vivir eternamente dentro de una mentira, y querer aparentar lo que no se es como organización es un error absoluto.
    Besos,

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